
En Studs Kirby, Bagge recogió la herencia de maestros del underground estadounidense como Robert Crumb, Harvey Pekar o Gilbert Shelton. Por ejemplo con Crumb comparte el expresionismo del dibujo y una actitud ligeramente benevolente hacia personajes que no tienen miedo a no caer bien a todo el mundo; con Pekar, el uso de anécdotas mínimas, triviales en apariencia, pero muy reveladoras en el fondo de la complejidad de los personajes. Finalmente, el espíritu de Shelton está presente a través de auténticos freaks como, por ejemplo, el personaje del profesor loco experto en conspiraciones políticas que pudo haber sido diseñado tranquilamente por el genial creador de los Fabulosos Freak Brothers. Por cierto, Studs Kirby gustará mucho a los cinéfilos amantes de El gran Lebowski.