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jueves, 5 de abril de 2012

Tormenta sobre China












Tormenta sobre China
Roger Lécureux y Paul Gillon
Glénat, 2011
216 páginas / blanco y negro y color
Cartoné, 23,3 x 31,4 cm
Precio: 35 euros
ISBN: 978-84-9947-352-9

La primera entrega de la serie Fils de China, de los por entonces veinteañeros franceses Roger Lécureux y Paul Gillon, apareció en la revista Valliant, en 1950. En realidad, esa revista era el epígono de otra anterior llamada Le Jeune Patriote (El Joven Patriota) publicada clandestinamente por el Partido Comunista Francés durante la ocupación nazi. Este dato es muy importante a la hora de tomarle el pulso a un gran relato de aventuras que, con el paso de los años, ha superado holgadamente la etiqueta de ‘historieta comunista’ para convertirse en un gran clásico de la nóvela gráfica gala.
Ediciones Glénat ha reeditado, a finales de 2011, toda la serie en un único y lujoso volumen integral bajo el título de Tormenta sobre China. Es decir, el mismo con el que Biblioteca Totem pergeñó, en 1981, la primera edición de la obra en nuestro país. Como novedad, aparte de la imponente apariencia del integral, la nueva edición incluye dos episodios a color inéditos en España.
El escenario histórico de Tormenta sobre China es la ‘Gran Marcha’ de los comunistas chinos que finalizó con Mao Zedong convertido en el líder que, en 1949, proclamaría la República Popular China.
Gracias al gran talento del guionista Roger Lécureux, quien fue capaz de dotar a sus personajes de gran humanidad y al impresionante trabajo de Paul Gillon, que en ocasiones recuerda al Harold Foster de Príncipe Valiente, la historia de ese joven aguador de Cantón llamado Tao que se une a los guerrilleros rojos tras ver como los soldados del dictador Chiang Kai-Shek asesinan a su padre, es una obra antológica.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Novelas gráficas de los cinco continentes




Que el lenguaje del cómic es desde hace tiempo un vehículo capaz de conducir con brillantez cualquier tipo de narración es un hecho de sobra probado. Lo que no es tan conocido es la gran expansión de la novela gráfica a través de todo el Planeta. Este artículo pretende presentar algunos de los títulos más significativos que, publicados en nuestro país en los últimos años, nos han llegado desde los cinco continentes. Narraciones secuenciales en viñetas que aportan una visión nueva y fresca de la historia de países remotos y cercanos a través de autores en su mayor parte desconocidos para el gran público.

En África nos encontramos con la guionista marfileña Marguerite Abouet y el dibujante francés Clément Oubrerie, autores de la premiada serie Aya de Yopougon (Norma, 2006 -), donde muestran la vida cotidiana de Costa de Marfil de una forma amable, cercana y sin estridencias. Muy interesantes son sus apuntes al margen de la historia sobre la gastronomía, la moda y las tradiciones del país subsahariano. Pero también la imagen violenta, hambrienta y cruel, más difundida en los Telediarios, está reflejada, de forma descarnada, en novelas gráficas como Deogratias (Planeta DeAgostini, 2008), del trotamundos belga Jean-Philippe Stassen, y El soldado desconocido (Planeta DeAgostini, 2010), obra del guionista norteamericano Joshua Dysart junto al dibujante italiano Alberto Ponticelli y el congoleño Pat Masioni. La primera se centra en el genocidio de Ruanda y sus secuelas psicológicas mientras que la segunda lo hace en los niños soldado de Uganda y en el tráfico de armas y medicamentos.


Otra novela gráfica extraordinaria llegada del continente africano es la realizada por la sudafricana de raíces boers Karlien de Villiers. En Mi madre era una mujer hermosa (Glénat, 2007), de Villiers narra su infancia en una época marcada por la decadencia del régimen político segregacionista sudafricano que culminaría con el fin del apartheid.


Desde Asia nos ha llegado una larga serie de cómics autobiográficos de gran calidad con Persépolis (Norma, 2002-2004), de la iraní Marjane Satrapi a su cabeza.


Esta obra capital, que explica la historia reciente de la República Islámica de Irán a través de las experiencias de la propia autora, ha allanado el camino a otras más recientes como Nylon Road (Norma, 2010), de la también iraní Parshua BashiEl juego de las golondrinas (Sins Entido, 2008), de la libanesa Zeina AbirachedMetralla (Sins Entido, 2008), o de la israelí Rutu Modan.


El único hombre en ‘este mundo de mujeres’ es el dibujante chino Li Kunwu. Después de realizar durante más de treinta años dibujos propagandísticos para el Partido Comunista ChinoKunwu acaba de ver editada en España la primera entrega de su trilogía Una vida en China (Astiberri, 2010), el relato de su vida en forma de novela gráfica, que ha pergeñado junto al guionista P.Ôtié

Claro que hay otras obras destacadas que tienen como escenario Asia, como El fotógrafo (Glénat, 2003 - 2007), de Emmanuel Guibert, Didier Levebre y Frédéric LemercierNacida en cualquier parte (Glénat, 2002), de la autora taiwanesa de padre sueco y madre francesa Johanna Schipper; Kabul Disco (Ponent Mon, 2007), de Nicolas Wild; y Shenzhen, Pyongyang y Crónicas Birmanas de Guy Delisle (todas en Astiberri). 


La gran diferencia respecto a las más arriba mencionadas estriba en el origen occidental de sus autores ya que el patrón suele ser el mismo: experiencias vitales que sirven para introducir de forma didáctica una visión geopolítica de, en este caso, Afganistán, Taiwán, China, Corea del Norte Birmania.


Japón, donde el manga es un auténtico fenómeno cultural de masas, nos ha acercado muy recientemente su cultura gastronómica con El gourmet solitario (Astiberri, 2010), de Jiro Taniguchi Masayuki Kusumi, a través de una obra que recuerda por su temática a Atrévete con el sushi (La Cúpula, 2005) de Isabel Kreitz y Junko Iwamoto. Una vida errante (Astiberri, 2010), de Yoshiro Tatshumi ilustra, en cambio, la historia del Gekiga, subgénero del manga considerado el origen de la actual novela gráfica.


Llegados a Europa nos encontramos con Brancaccio (Norma, 2009), de Giovanni di Gregorio y Claudio Stassi, que denuncia el miedo de un barrio siciliano bajo la tiranía de la mafia y de la omertá, su tristemente célebre ley del silencio. 


Y con Macedonia (La Cúpula, 2009), del guionista norteamericano Harvey Pekar (American Splendor) - quien firma la historia junto a la protagonista Heather Roberson - y del ilustrador Ed Piskor, un viaje a este poco mediático país nacido de las cenizas de Yugoeslavia.


De Polonia llega Marzi (Norma, 2010), del dibujante Sylvain Savoia que ilustra la infancia de su compañera Marzena Sowa en la época de la Guerra Fría.


En Brasil nos encontramos con Negrinha (Norma, 2010), de Jean-Christophe Camus y Olivier Tallec, la historia de otra niña, ésta carioca, que por su piel clara no parece hija de su madre, una sirviente negra que trabaja en una familia acomodada de Río de Janeiro.


La enfermera rural (Astiberri, 2010), del canadiense Jeff Lemire, nos lleva a un perdido rincón del Canadá, casi tan perdido como Hicksville (Astiberri, 2010), el pueblecito neozelandés que da título al cómic de Dylan Horrocks.


Para terminar dos obras que recogen los apuntes viajeros de dos dibujantes: Havanna (Carlsen, 2008), del alemán Reinhard Kleist Cuaderno de viaje (Astiberri, 2006), del canadiense Craig Thompson (Blankets).


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Una vida en China (Astiberri, 2010)










Una vida en China. Vol.1: El tiempo del padre
Li Kunwu y P Ôtié
Astiberri, 2010
256 páginas blanco y negro
Precio: 20 euros
ISBN: 978-84-92769-57-5

¿Quién le iba a decir al dibujante chino Li Kunwu (Yunnan, 1955), que después de realizar durante más de treinta años dibujos propagandísticos para el Partido Comunista Chino iba a ver publicado en todo el mundo el relato de su vida en forma de novela gráfica? A buen seguro que si alguien lo hubiera hecho el bueno de Li Kunwu lo hubiera tildado de loco, iluso y, si me apuran, de antirrevolucionario.
Una vida en China 1. El tiempo del padre (Astiberri, 2010) es la primera de las tres entregas programadas de la obra autobiográfica de Li Kunwu guionizada por P. Ôtié (1964), quien debuta como escritor de cómics con esta obra después de diez años viviendo en Extremo Oriente.
A través de la vida de Li Kunwu – quien, no se debe olvidar, sigue siendo miembro del Partido Comunista así como administrador del Instituto de Estudio del Dibujo de Prensa en China y de la Asociación de los Artistas de Yunnan, su provincia natal – se relata de forma sorprendentemente equilibrada la historia contemporánea del gigante asiático. En concreto la infancia y adolescencia de todos aquellos niños nacidos en China en la década de los cincuenta bajo el régimen de Mao Zedong hasta 1976, fecha de la muerte de El Gran Timonel.
A diferencia de otras obras en cierta medida similares como pueden ser las de Guy Delisle (Shenzhen) o Johanna (Nacida en cualquier parte); Una vida en China ofrece un punto de vista totalmente inédito donde el narrador recuerda la vertiginosa ascensión del Comunismo de Mao Zedong, el adoctrinamiento en la más tierna infancia, la hambruna y los periodos violentos. Un viaje en el tiempo donde se ajustan cuentas, sin concesiones, pero que también respeta fidedignamente los hechos históricos sin buscar la reivindicación de ningún proyecto político en concreto ofreciendo así una ventana privilegiada desde la cual el lector puede contemplar e intentar comprender la evolución de la sociedad de la China desde entonces hasta hoy en día.