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martes, 17 de enero de 2012

Lester Cockney 2 (Ponent Mon, 2011)












Lester Cockney 2
Franz
Ponent Mon, 2011
216 páginas / color
Precio: 39,50 euros
ISBN: 978-1-908007-14-8


Posiblemente sea Lester Cockney una de las series más injustamente olvidadas del cómic realista franco-belga. Ahora, por fin, a esta obra del autor, dibujante, guionista e ilustrador belga Franz Drappier (Charleroi, 1948 - París, 2003), quien ha pasado a la historia del cómic simplemente como Franz, se le ha terminado de dar su merecido homenaje en forma de dos lujosos integrales editados por IO Edicions y Ponent Mon.
Lester Cockney fue creada en 1979 para la revista Tintin y rebosa en cada viñeta del amor inabarcable que su autor profesaba a los caballos, a Irlanda, al género de aventuras y a los viajes por unos países exóticos que Franz fue capaz de retratar como pocos. En su talento fuera de lo común, su enorme capacidad de trabajo, la fértil imaginación y su vigoroso y siempre acertado trazo se encuentra la explicación.
El protagonista de la serie es el personaje que le da nombre, esto es, Lester Cockney, un palafrenero irlandés oriundo de Killarney que se ve alistado por la fuerza en el ejército de su Graciosa Majestad en pleno conflicto colonial del siglo XIX.
Este inicio sirve a Franz para hacer cabalgar a Cockney sin descanso llevándolo de un país a otro, haciéndolo saltar – en ocasiones literalmente - de un continente a otro como si se tratara de simples obstáculos en el Derby de Kentucky que hubiera que superar en singular galope.
Subidos a la grupa del caballo del belicoso, rebelde, insolente - aunque nada malicioso - irlandés, los lectores visitan álbum tras álbum y, cómo no, a pleno galope, Afganistán, la India, Yemen, Egipto, Albania, Hungría, Inglaterra o Irlanda para, tras pasar por España en pos de un padre que nunca conoció, terminar en las grandes llanuras abiertas del salvaje Oeste americano. Siempre, claro, a lomo de un caballo. De camino habrá tiempo para enamorarse repetidas veces, salvar a hermosas damas, ya sean damas británicas, vizcondesas húngaras o zagalas indias, y de cambiar de caballo.

domingo, 2 de enero de 2011

El Gavilán 7: La Misión (Ponent Mon, 2010)











El Gavilán 7: La misión
Pellerin
Ponent Mon, 2010
88 páginas / color
Precio: 20 euros
ISBN: 978-19-08007-02-5

Después de la publicación, en 2008, por IO Edicions, del lujosísimo volumen integral de 288 páginas que recopilaba los seis álbumes del primer ciclo de El Gavilán – publicados originalmente en Francia por la editorial Dupuis entre 1994 y 2005 -, los aficionados al tebeo histórico pueden congratularse de nuevo con la aparición de El Gavilán 7: La misión (Ponent Mon, 2010), séptima entrega de la serie pergeñada por el autor francés Patrice Pellerin (Brest, 1955).
Protagonizada por el noble e intrépido corsario Yann de Kermeur, cuyo sobrenombre da título a la serie, el nuevo ciclo que ahora comienza se ocupa con sus apasionantes aventuras en el ambiente cortesano de Versalles, el marinero de su Bretaña natal o en la todavía salvaje Nueva Francia, ese inmenso territorio que comprendía, entre mediados del siglo XVI a mediados del XVIII, todas las colonias francesas de Norteamérica, desde la desembocadura del río San Lorenzo hasta el delta del Misisipi, pasando por el territorio del valle de Ohio.
Al final del mismo, se adjuntan unas interesantísimas páginas sobre el proceso de documentación y caracterización seguido por Pellerin a la hora de pergeñar sus historias que hacen de su obra una de las más singulares, verosímiles y atractivas de la actualidad.
En definitiva, El Gavilán deja patente de una vez por todas la invalidez de ese prejuicio que describe el cómic como ‘manifestación artística destinada exclusivamente a un público infantil’. Su asombrosa y detallista recreación histórica, su logrado melodrama y la excelente configuración de su lenguaje narrativo dentro de los cánones del género de aventuras lo han convertido en un cómic fascinante también el público juvenil o adulto.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Novelas gráficas de los cinco continentes




Que el lenguaje del cómic es desde hace tiempo un vehículo capaz de conducir con brillantez cualquier tipo de narración es un hecho de sobra probado. Lo que no es tan conocido es la gran expansión de la novela gráfica a través de todo el Planeta. Este artículo pretende presentar algunos de los títulos más significativos que, publicados en nuestro país en los últimos años, nos han llegado desde los cinco continentes. Narraciones secuenciales en viñetas que aportan una visión nueva y fresca de la historia de países remotos y cercanos a través de autores en su mayor parte desconocidos para el gran público.

En África nos encontramos con la guionista marfileña Marguerite Abouet y el dibujante francés Clément Oubrerie, autores de la premiada serie Aya de Yopougon (Norma, 2006 -), donde muestran la vida cotidiana de Costa de Marfil de una forma amable, cercana y sin estridencias. Muy interesantes son sus apuntes al margen de la historia sobre la gastronomía, la moda y las tradiciones del país subsahariano. Pero también la imagen violenta, hambrienta y cruel, más difundida en los Telediarios, está reflejada, de forma descarnada, en novelas gráficas como Deogratias (Planeta DeAgostini, 2008), del trotamundos belga Jean-Philippe Stassen, y El soldado desconocido (Planeta DeAgostini, 2010), obra del guionista norteamericano Joshua Dysart junto al dibujante italiano Alberto Ponticelli y el congoleño Pat Masioni. La primera se centra en el genocidio de Ruanda y sus secuelas psicológicas mientras que la segunda lo hace en los niños soldado de Uganda y en el tráfico de armas y medicamentos.


Otra novela gráfica extraordinaria llegada del continente africano es la realizada por la sudafricana de raíces boers Karlien de Villiers. En Mi madre era una mujer hermosa (Glénat, 2007), de Villiers narra su infancia en una época marcada por la decadencia del régimen político segregacionista sudafricano que culminaría con el fin del apartheid.


Desde Asia nos ha llegado una larga serie de cómics autobiográficos de gran calidad con Persépolis (Norma, 2002-2004), de la iraní Marjane Satrapi a su cabeza.


Esta obra capital, que explica la historia reciente de la República Islámica de Irán a través de las experiencias de la propia autora, ha allanado el camino a otras más recientes como Nylon Road (Norma, 2010), de la también iraní Parshua BashiEl juego de las golondrinas (Sins Entido, 2008), de la libanesa Zeina AbirachedMetralla (Sins Entido, 2008), o de la israelí Rutu Modan.


El único hombre en ‘este mundo de mujeres’ es el dibujante chino Li Kunwu. Después de realizar durante más de treinta años dibujos propagandísticos para el Partido Comunista ChinoKunwu acaba de ver editada en España la primera entrega de su trilogía Una vida en China (Astiberri, 2010), el relato de su vida en forma de novela gráfica, que ha pergeñado junto al guionista P.Ôtié

Claro que hay otras obras destacadas que tienen como escenario Asia, como El fotógrafo (Glénat, 2003 - 2007), de Emmanuel Guibert, Didier Levebre y Frédéric LemercierNacida en cualquier parte (Glénat, 2002), de la autora taiwanesa de padre sueco y madre francesa Johanna Schipper; Kabul Disco (Ponent Mon, 2007), de Nicolas Wild; y Shenzhen, Pyongyang y Crónicas Birmanas de Guy Delisle (todas en Astiberri). 


La gran diferencia respecto a las más arriba mencionadas estriba en el origen occidental de sus autores ya que el patrón suele ser el mismo: experiencias vitales que sirven para introducir de forma didáctica una visión geopolítica de, en este caso, Afganistán, Taiwán, China, Corea del Norte Birmania.


Japón, donde el manga es un auténtico fenómeno cultural de masas, nos ha acercado muy recientemente su cultura gastronómica con El gourmet solitario (Astiberri, 2010), de Jiro Taniguchi Masayuki Kusumi, a través de una obra que recuerda por su temática a Atrévete con el sushi (La Cúpula, 2005) de Isabel Kreitz y Junko Iwamoto. Una vida errante (Astiberri, 2010), de Yoshiro Tatshumi ilustra, en cambio, la historia del Gekiga, subgénero del manga considerado el origen de la actual novela gráfica.


Llegados a Europa nos encontramos con Brancaccio (Norma, 2009), de Giovanni di Gregorio y Claudio Stassi, que denuncia el miedo de un barrio siciliano bajo la tiranía de la mafia y de la omertá, su tristemente célebre ley del silencio. 


Y con Macedonia (La Cúpula, 2009), del guionista norteamericano Harvey Pekar (American Splendor) - quien firma la historia junto a la protagonista Heather Roberson - y del ilustrador Ed Piskor, un viaje a este poco mediático país nacido de las cenizas de Yugoeslavia.


De Polonia llega Marzi (Norma, 2010), del dibujante Sylvain Savoia que ilustra la infancia de su compañera Marzena Sowa en la época de la Guerra Fría.


En Brasil nos encontramos con Negrinha (Norma, 2010), de Jean-Christophe Camus y Olivier Tallec, la historia de otra niña, ésta carioca, que por su piel clara no parece hija de su madre, una sirviente negra que trabaja en una familia acomodada de Río de Janeiro.


La enfermera rural (Astiberri, 2010), del canadiense Jeff Lemire, nos lleva a un perdido rincón del Canadá, casi tan perdido como Hicksville (Astiberri, 2010), el pueblecito neozelandés que da título al cómic de Dylan Horrocks.


Para terminar dos obras que recogen los apuntes viajeros de dos dibujantes: Havanna (Carlsen, 2008), del alemán Reinhard Kleist Cuaderno de viaje (Astiberri, 2006), del canadiense Craig Thompson (Blankets).


jueves, 14 de octubre de 2010

Alta sociedad (Ponent Mon, 2010)










Alta sociedad
Dave Sim
Ponent Mon, 2010
520 páginas / blanco y negro
Precio: 30 euros
ISBN: 978-84-924-4449-6

Cerebus the Aardvark, del historietista canadiense Dave Sim (Hamilton, Ontario, 1956), es la mayor obra jamás creada por un solo equipo creativo del cómic independiente. Además es una de las series más densas y excepcionales que ha dado la novela gráfica en las últimas décadas. Su fantasía inagotable, capaz de crear todo un universo imaginario y absolutamente surrealista que cuenta con su propia geofísica, geopolítica y geografía junto a su mastodóntica dimensión – comprende 6.000 páginas dibujadas entre diciembre de 1977 y marzo de 2004 – hace posible su comparación con Tolkien.
Alta sociedad (Ponent Mon, 2010) es el primer libro de este personaje que se publica en lengua española. Y así ha sido por expreso deseo del autor a pesar de que sus 520 páginas contienen el segundo tomo de las aventuras de Cerebus, un cerdo hormiguero taciturno y malhumorado que recuerda - y no me digan cómo - a Conan el Bárbaro, Howard el Pato y Alf el extraterrestre.
En Alta sociedad, Cerebus llega a la ciudad-estado de Iest. Allí se ve envuelto en una lucha por el poder que termina por convertirle en su Primer Ministro después de derrotar a Lord Julius, personaje que comparte humor y aspecto con Groucho Marx.

martes, 19 de enero de 2010

El sueño de Meteor Slim (Ponent Mon, 2009)




El sueño de Meteor Slim
Frantz Duchazeau
Ponent Mon, 2009
160 páginas / blanco y negro
Precio: 15 euros
ISBN: 978-84-92444-46-5


Los aficionados al cómic y al blues pueden estar de enhorabuena. Y es que la publicación de El sueño de Meteor Slim (Ponent Mon, 2009) confirma que su autor, el dibujante y guionista francés Frantz Duchazeau, se topó con el diablo en un cruce de caminos y a cambio de su alma éste le concedió crear una de las mejores novelas gráficas sobre blues que jamás se hayan llevado a cabo.
No se conocen las circunstancias concretas en las que el blues y las viñetas se encamaron - ¿quizá en una cabaña de suelo de tierra, pequeña y oscura, que olía a humedad, sexo rancio y excrementos? - pero el resultado es simplemente sobrecogedor. Pura excelencia. Es más, el francés puede en presumir de que su segunda obra en solitario ya ha sido puesta al mismo nivel de la mítica colección de cromos Heroes of the Blues o de las nostálgicas biografías de bluesmen (La maldición vudú de Jelly Roll Morton, Charley Patton), todo ello de Robert Crumb.
Frantz Duchazeau (Angoulême, 1971) es un autor prácticamente desconocido en nuestro país. En España se le conoce principalmente como el dibujante de Los cinco narradores de Bagdad (Faktoria K, 2008), una obra brillante que, pergeñada junto al guionista Fabien Vehlmann, le mostraba afín a dibujantes de la nouvelle BD como Blain o Sfar. Pero este dato sirve para confundir. El alejamiento estilístico entre las obras de Duchazeau parece más propio de varios dibujantes diferentes que de un mismo autor.
En El sueño de Meteor Slim, los trazos gruesos, enérgicos, sucios del pincel de Duchazeau, en ocasiones apenas esbozados, como si de manchas de tinta llenas de vida y expresividad se tratara, transmiten la espiritualidad rota del blues de una forma tan vívida que el lector se sumerge de inmediato en la atmósfera de esa América profunda del delta del Mississippi durante los años de La Gran Depresión. Las ciudades rurales y las desoladas carreteras del Sur que recorren los bluesmen, recreadas de forma magnífica, son el escenario de ‘la verdadera falsa historia’ de Edward Ray Cochran un hombre que lo abandona todo - a su mujer embarazada, su casa y su trabajo - para perseguir el sueño de convertirse en un bluesman. Guitarra en mano se lanza a la carretera. En ella se encuentra con Robert Johnson, la leyenda del blues, quien después de aconsejarle y de ofrecerle la oportunidad de acompañarle en directo le ayudará a convertirse en ‘Meteor Slim’.
Una obra tan musical no podía dejar pasar la oportunidad de proponer, ya desde unas viñetas iniciales en la que se muestra al protagonista cantando «Shave ‘Em Dry» de Lucille Bogan, una banda sonora con lo más excelso del blues del Delta. Así a lo largo de sus escasas 160 páginas van apareciendo con mayor o menor presencia bluesmen como Robert Johnson, Son House, Charley Patton, Bessie Jackson y van ‘sonando’ temas como «Hell Hound On My Tail», «Kind Hearted Woman Blues», «Traveling Riverside Blues», «They’re Red Hot», «32-20 Blues», «Little Queen Of Spades» de Robert Johnson; «Devil Got Woman», de ‘Skip’ James; o «I Feel So Good», de J.B. Lenoir. El diablo supo bien lo que hacía. www.ratondecomicteca.blogspot.com

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La mala gente (Ponent Mon, 2006)








La mala gente
Étienne Davodeau
Ponent Mon, 2006
184 páginas / blanco y negro
Precio: 18 euros
ISBN: 978-84-9642-725-9


La Mala Gente (Ponent Mon, 2006) es la historia de los padres del propio autor, Étienne Davodeau. Una historia familiar que también es una historia de militantes y de  la evolución socio-sindical de una región olvidada de Francia, en el cauce del río Loira llamada los Maugesy que algunos historiadores, posiblemente de forma malintencionada, sugieren que podría proceder de la contracción de la expresión «mala gente».
La narración, amena y fácil de leer, parte desde los últimos años de la II Guerra Mundialllegando hasta la actualidad. Es contada en primera persona por sus protagonistas, como si de un reportaje televisivo se tratara. Pero no es lineal sino que lo hace con abundantes saltos espacio temporales hacia delante y hacia atrás. En cierto modo recuerda a La Guerra de Alan, de Emmanuel Guibert (Ponent Mon, 2004 - 2008).
En cuanto al dibujo, este se encuentra en lucha por no ser devorado por la gran cantidad de texto y diálogos. El autor francés lo soluciona con clase mostrando su talento a la hora de plasmar los paisajes de la zona y a los distintos personajes en primeros y medios planos, cuidando especialmente los detalles en las expresiones de caras y manos.

miércoles, 1 de julio de 2009

Medz Yeghern: la gran catástrofe (Ponent Mon, 2009)






Medz Yeghern: la gran catástrofe
Paolo Cossi
Ponent Mon, 2009
Páginas: 144 blanco y negro
Precio: 15 euros
ISBN: 978-84-92444-41-0

El genocidio armenio a manos del Imperio otomano, una de las mayores y más desconocidas aberraciones de la historia moderna que acabó con cerca de un millón y medio de miembros de este pueblo en poco más de dos años, es el tema central de Medz Yeghern: la gran catástrofe (Ponent Mon, 2009). La primera obra publicada en España del joven autor italiano Paolo Cossi (Pordenone, 1980) es más interesante por su contenido histórico y exhaustiva documentación que por su tratamiento gráfico que, sin ser brillante, supera sin problemas el examen del aficionado del Noveno Arte.
A lo largo de 140 páginas impresas en escala de grises, de viñetas que parecen teñidas de sangre, la obra describe con detalle una tragedia que comenzó, a finales del siglo XIX, con la matanza ordenada – y / o permitida - por el sultán Abdul Hamid. El derrocamiento del sultán dio paso a una etapa de supuesta calma política con los Jóvenes Turcos en el poder. Es aquí donde comienza propiamente dicha la historia de esta novela gráfica.
Basándose en documentos históricos, Cossi relata el exterminio sufrido por el pueblo armenio, entre el verano de 1914 y 1917, y lo dramatiza a través de las historias de personajes como Aram, un joven armenio que ve como se extermina a su familia; el alférez Wegner, soldado alemán que fotografió el holocausto; o los bajás Enver, Mehemet Talat y Ahmed Djemal, ministros turcos en el gobierno responsables directos del holocausto.
El libro cuenta con un prólogo de Antonia Arslan, escritora italiana de origen armenio, que avisa con palabras duras no exentas de belleza sobre la fuerza de unas imágenes cargadas de sentimiento, denuncia e impotencia.

miércoles, 10 de junio de 2009

Sol, playa y cómic


Ha llegado la hora de prepararnos para la playa: Protector solar, gorra, sombrilla, botellita de agua, toalla y ¡un buen cómic!
El cómic se ha colado en la sociedad a todos los niveles con un grado de autoexigencia encomiable. Ahora en la infinidad de obras que se publican en nuestro país hay títulos para todos los públicos, gustos y condiciones. Aquí van unas cuantas recomendaciones.
El juego de las golondrinas (Sins Entido, 2008), de la dibujante libanesa Zeina Abirached. Narra la tierna historia de dos niños en Beirut, durante una noche de bombardeos, y que cuenta con un tratamiento gráfico exquisito. Igual ocurre en El último gran viaje de Olivier Duveau (Astiberri), de Jali. El pamplonica ha firmado una obra visualmente poética que delata su gusto por la estética gótica característica de Tim Burton.


El mundo de la adolescencia, con todas sus dudas y desasosiegos, ha sido perfectamente retratada en los mangas El amor duele (Ponent Mon), de la japonesa Kiriko Nananan, y Skim (La Cúpula), de Mariko y Jilian Tamaki, dos primas canadienses de origen nipón.

Si usted es de los que prefiere los ‘clásicos de la literatura juvenil’ no puede ni debe resistirse a tres revisiones excelentes: El Príncipe de la noche (Glénat), del belga Yves Swolfs sobre el mito de Drácula;


Long John Silver (Norma Editorial), de los franceses Dorison y Lauffray, una genial y novedosa perspectiva de La Isla del Tesoro o Nemo (Dibbuks), del también galo Brüno, que visita a Jules Verne y en concreto 20.000 leguas de viajes submarino.


Por su parte, Robert Venditti y Brett Veldele combinan magistralmente a lo Matrix los géneros de la novela policíaca y la ciencia ficción en The Surrogates (Glénat).


Para terminar dos títulos para los más jóvenes: Porquinho (Planeta DeAgostini), el cerdito futbolista de Àlex López y Lorenzos Land (Panini Cómics), un tebeo homenaje a la carrera del motociclista mallorquín Jorge Lorenzo.

sábado, 18 de abril de 2009

Nijigahara Holograph (Ponent Mon, 2009)









Nijigahara Holograph
Inio Asano
Ponent Mon, 2009
296 páginas / blanco y negro
Precio: 15 euros
ISBN: 978-84-92444-35-9
www.ponentmon.com

Inquietud y desasosiego son los primeros sentimientos que provoca Nijigahara Holograph, manga perturbador y genial del dibujante japonés Inio Asano (Ibaraki, 1980), antes de hacernos caer en el asombro y la admiración. Sobre todo si uno tiene el corazón fuerte y le gusta rebozarse con gozo en el psico-thriller más terrorífico, perverso y enigmático, ese que exige un especial esfuerzo intelectual por parte del lector / espectador.
Y es que la atmósfera creada por Asano comulga, por ejemplo, con las películas de David Lynch o El silencio de los corderos (1991), de Jonathan Demme; con novelas como El señor de las moscas (1954), de William Golding, o con comics como Monster, de Naoki UrasawaNijigahara Holograph apresa y confunde en una lectura laberíntica repleta de incógnitas. La narración culebrea entre constantes flashbacks espacio temporales confundiendo realidad y sueños de unos oscuros protagonistas infantiles / adolescentes atrapados en la opresiva tela de araña de sus propias almas atormentadas. Entre estos personajes angustiados por secretos aterradores destacan Amahiko Suzuki, la profesora Sakaki, Komatsuzaki, Arakama, Takahama, Kimura.
Asano remata la historia con un escenario deprimente que recuerda al de El Astillero, la novela de Juan Carlos Onetti. Edificios tristes y fríos propios de una ciudad fantasmagórica que, como en la obra del uruguayo, buscan transmitir la depresión de una sociedad, la nipona, que ha visto el fin de su modelo económico y social, del ocaso de la prosperidad que garantizaba la estabilidad laboral y vital del país en la década de los ochenta y que tuvo un abrupto final con la quiebra comercial de la Bolsa de Tokio de 1990.
Pero en medio de este paisaje angustioso, rebosante de malestar y desazón, aparecen unas misteriosas mariposas, brillante contrapunto metafórico de hermosura y luz, que rinden un homenaje casual al realismo mágico latinoamericano. La aparición de estos insectos parece estar conectada a una conocida leyenda tradicional japonesa que cuenta la historia de un joven, quien tras la muerte de sus padres, observa la repentina llegada de unas mariposas a su jardín. Al joven se le revela en un sueño que en el interior de los insectos habitan las almas de sus progenitores.
Pero estamos hablando de un manga, de una obra donde lo visual es tremendamente importante. Y en este aspecto brilla aún más el enorme talento de Inio AsanoMangaka desconocido por el gran público, este joven dibujante ha publicado hasta la fecha otras obras reseñables como Subarashii Sekai y Solanin. Concibió Nijigahara Holograph cuando apenas contaba con 23 años y en ella nos muestra ese estilo gráfico atractivo, elegante y detallista, muy ligado al lenguaje cinematográfico y al puramente fotográfico - como la profundidad de campo definida por la óptica y el diafragma, con encuadres que nos sitúan en la piel de un voyeur –, que hoy son seña de identidad de un interesantísimo artista.